
Por Sergio Vaudagnotto
1
Que no te cansen
estas letras en poemas,
ni esta barba desprolija
de tanto amanecer por escribirlos.
Que no te impregnes
del humo de cada cigarrillo
encendido en ellos.
Que no sientas el dolor
de los golpes que me conducen.
Que leas, sólo eso.
__
2
¡Cuántas palabras empecé, terminé
y encadené a otras por ustedes!
¡Cuántos puntos y comas!
Pero cuántas veces más,
como el chico de la calle,
les mendigaré perdón
y cuántas otras,
como el millonario insensible,
despilfarraré gracias para los dos
… mamá y papá
__
3
Sentís al país, viejo
y contra eso nada puede,
porque caminás
hacia donde sos otro más.
Y los frenos se frenan.
Creeme que es posible.
__
4
Tengo un amigo que es verdadero.
Se llama Alberto, Canaro, Ardanaz…
Y por eso tiene muchos corazones.
Hace fila para conseguir trabajo.
Dice lo que siente, sienten lo que dice
y se va con el diario hacia otra fila.
Mientras camina observa
a la señora que riega el balcón de 1,50 x 2
y cómo el agua salpica a una multitud
que no se queja, pero mira amenazante.
Los pájaros y las palomas lo sobrevuelan
tratando de no enredarse
en el cablerío de las antenas
ni en las líneas (intervenidas).
Al llegar a su casa se desabrocha la camisa,
se mira al espejo, se ve más flaco,
se saca el reloj de Cristina
y la abraza eternamente
__
5
La noche,
el horizonte impreciso
y las miradas inexpertas.
Una bandera flamea en llamas,
en silencio;
hasta que el viento se hace sirena
y una bala revienta un pecho joven.
Alguien mató en Malvinas.
__
6
Nonito
Profeta de papel
filósofo loco
terco
amoroso Miguel.
Gringo de miel
gaucho conocedor
aun de lo desconocido
vanidoso Miguel.
__
7
Como las moscas recorrí el cuarto;
por el aire,
buscando nada en cualquier lugar,
siempre loco y atento.
“Señores, esta noche empieza la soledad”,
dije para quienes
quisiera escuchar.
Hablé de vos y de la vida.
Y nadie, en ese interior ni en el mío,
tan sólo nadie
aplaudió mi decir
__
8
Pasé por allí antes,
pero ese día los pájaros se quedaron mudos
y yo parado.
Me sentí perdido.
No había sentido en todo el paisaje.
Recuerdo que vi cómo tantos edificios
encerraban a esa plaza
y que pensé en mi pueblo, libre
en medio del campo.
__
9
Veían tus ropas despreocupadas
libres y alejadas
de alguna moda usada.
Querían tomarte del brazo
y en cualquier cama,
bajo las sábanas,
enterrarte un embarazo.
Te sacó de aquí el tren de la mañana.
A tu pueblo sólo te llevaste
la valija y las lágrimas.
En el barrio suelen preguntar
por “la loquita esa”
-¿Cómo se llamaba?
-No sé, “la Loca”, “la Pampeana”.
Te juro que lloro en tus lágrimas
puteo en las mías
y brindo por tu ingenuidad
tan civilizada.
__
10
Aquel primer día
en Agencia DyN
Ocho escritorios
ocho olivettis
nueve teléfonos
un jefe
siete competidores
y una necesidad mía
de pasar la prueba
para integrarme al paisaje
__
11
Cumple años el amigo
y no hay un mango
más que palabras.
Las mismas de siempre
y alguna otra
que suene a regalo.
Sin moño. Con amor.
__
12
¿Qué extraños seres me hablan
rozan el aire
giran en las esquinas
y cruzan
los escalones
por lo que me retraigo
hasta el fondo del departamento
hasta los más hondo?
__
13
Deberías creer.
Nuestras manos
aún sudan juntas
y los mejores besos son nuestros.
Alguna música nos suena
y algún pájaro nos vuela todavía.
Lo deberías creer
aunque la realidad no me muestre
y se olviden de mí los días
__
14
Jamás escribí
sobre la libertad
¿Qué jaula de letras
podría encerrarla?
Pero, ¿cómo no escribir
sobre la represión
tratando de quitarle espacio
con una jaula de letras?
__
15
Subo.
Pago 4,20 y me tomo del pasamanos.
Prohibido hablar con el conductor.
El silencio es salud.
Prohibido fumar y salivar.
Atravieso la ventanilla con la mirada
sin prestar atención. Voy.
Me siento más próximo.
Mucho mejor.
Prohibido asomarse.
Prohibido descender por adelante.
No sé qué ropa tienes puesta.
Bajo. Cruzo la plaza
y no me atrevo a llevarte flores.
Los argentinos somos derechos y humanos.
Prohibido fijar carteles.
Prohibido arrojar basura.
Hoy no me tropecé con el maldito borde
de la vereda de la panadería.
¿Estás? ¡Estás!
Prohibido prohibir.
__
16
Tus ideas fueron solas.
Primero un mosaico,
después otro continente.
No entendieron,
te perdieron.
Pero el fuelle resurgió
y te amó para siempre
Astor Piazzolla.
__
17
Vuelves en los signos
traes tu estructura firme
a mi endeble poesía.
Y yo, edecán de la soledad,
no encuentro defensa alguna.
Y escribo todas las letras de tu nombre
y el nombre de todas las letras.
__
18
Surges tú
como un silencio.
Como uma solidão
mais divina que muitas solidoes
que antes havía visto.
Uma solidão com forma
de mar, de vento,
de animal, de humano...
com forma de Natureza.
Uma solidão com forma
de alegría, de tristeza,
de día, de noite...
com forma de Vida.
Uma solidão com forma
de esperança, de força,
de un tempo muito jovem...
com forma de Verdade.
Uma solidão com forma
de beijo, de caricia,
de desejos, de medos...
com forma de Mulher.
Uma solidão com forma
de tudo isso
que me cerca
e não me deixa viver
com Solidão.
__
19
Al miedo se le acaba el tiempo.
Escuchamos el grito uruguayo.
Vimos que América se movía.
Movía los labios sedientos.
Todos bebimos, entonces,
la sangre hecha vino.
Y borrachos de muerte
tuvimos valor para conjugar la libertad
en todos sus tiempos.
Escuchamos el grito uruguayo.
Al miedo se le acaba el miedo.
Mayo de 1983
__
20
Todo te apunta
los estantes de mi biblioteca
tantos libros y la música
el vino, la sed
y la sal del mar
los ojos
y alguna ceguera
los pasos
los perseguidores
un dolor
y la estampa de mujer
__
21
Ciencias exactas
Alquiler 500
Comedor 420
Luz 80
Gas 65
Devolver Marta 90
Apuntes 90
Colectivo 180
1.425
Sueldo 1.320
1.320
-1.425
¡Mierda! (Perdón)
__
22
Los rostros
estampados en los ojo de otros tantos
soltaron lágrimas
y no pudieron permanecer.
Corrieron en las direcciones cardinales
saltaron por la tierra hasta las fronteras
recobraron para ellos el eterno país
y gozaron cada uno de sus derechos.
Locos y ebrios
todos gobernaron
todos amaron
y emigraron los que tenían precio
La sangre invertida
fructificó en los vientres.
__
23
Los perseguidores
siempre ellos
me alcanzan, los desconozco
les lucho cada pisada
y suelen pasarme por encima.
Pero las armas
no están para permanecer colgadas.
Empuño
tengo que vivir.
__
24
Las palabras desviaron
abandonaron los temas difíciles
y dejar a los dos haciendo el amor
engañados
más cerca del final.
25
Que sobrevivan los activistas
que no maten más militantes
tienen que permanecer
para inyectar los espíritus
para idealizar.
Idealizar
-esa palabra tan necesaria-
__
26
Avellaneda
El chico tenía hambre y subía al tren
a buscar el bocado
con un zapato gastado y el otro más embarrado
Nos dejó estampitas sobre las faldas
Pasó otra vez y se fue
Quilmes
La lluvia había inundado las calles
Una persona se arremangaba el pantalón
en una mano una bolsa y en la otra el calzado
Sonó el silbato
Ezpeleta
El tren estaba vacío
El guarda bajó llevando por el brazo a un hombre
un policía lo tomó después por el pelo
El viajero gritó que no podía pagar
Berazategui
La mujer dormía en el banco de la estación
tenía toda su ropa encima aunque hacía calor
y un bulto de cosas sucias a un lado
No sabía del tren ni de nostros
La Plata
Bajamos en el andén cuatro
Algunos se apuraron
y a otros nos atropellaron
Otra formación se aprestaba a unir
aquellas estaciones
Desde la tapa de Clarín nos vigilaba
el presidente militar
__
Las horas extras de Miguel Angel
Los dos miraban el cielo. Tres cuartos de nube, poca luz.
Luis sentado en el umbral. Los brazos sobre las rodillas, los ojos doloridos y la boca intentando dar unas palabras. Pasó un silencio más y habló. Lo mismo que minutos atrás.
-Es un conservador de mierda.
Y luego otra vez.
-¡Es un conservador de mierda!
-Acabala. Es tu padre. Además, no se cómo te decís tan democrático si no te bancás una idea distinta… Distinta a la tuya.
Luis soltó la cabeza, que le cayó entre los brazos.
Miguel Angel caminó unos metros por la vereda y se paró.
-¿Vamos a ver a Litto?
-¿Vos creés que tengo ganas?
-¿Vamos o no?
-No.
-Que te mejores, chau.
-Chau… amigo.
La esquina terminó con su figura. Los ojos de Luis seguían doloridos y ahora brillaban.
Todo el plomo fundía sobre el cielo.
Los gorriones bailaban la danza de la lluvia, que estaba por llegar.
Se apoyó contra la pare para ponerse de pie. Entró pensando en pasado. La luz del cuarto no funcionaba. Se detuvo frente a la mesa de luz, abrió un cajón, lo cerró y se fue hasta el living.
-Ustedes están vivos, sí.
No dejó de mirarlos en sus manos. Sentía los brazos de sus compañeros y quiso acordarse del fotógrafo que los pudo retener.
La madre acababa de abril la puerta. Estaba mojada.
-¿Te acordaste de entrar la jaula?
Luis le dio un beso y caminó hacia el patio.
-Ya me parecía –dijo ella.
Dejó la jaula en la cocina, terminó de secarse con el repasador y tomó el teléfono.
-Mirá, Miguel Angel, necesito hablarte…
Mientras un colectivero lo llevaba, quiso que el viaje no terminara nunca, que el resto de su vida transcurriera allí, en medio de esas chapas y junto a esas figuras sin nombres, que no preguntaban, que no amenazaban.
Cruzó Corrientes y, al entrar en el bar, pensó que hacía mucho frío para estar tan mojado.
Miguel Angel estaba sentado contra un espejo.
-…Para vos soy un tipo raro, ¿no?
-No sé. Para mí ser amigo es más fácil que para vos. Me hacés sentir esto como un laburo. ¡Bah!, me parece. No sé.
-Es que hace dos meses que nos conocemos y tengo cosas muy mías. Cosas que me cuesta sacar y que cuando las saqué fue como cavarme la soledad.
-Quien sea que te haya abandonado por un problema, no te bancaba… Perdoná, no te quería joder.
-Loco, yo en el 77 enterré libros. ¿Sabés lo que significa eso?
-A mi no me importa ser amigo de un tipo con mejor o peor pasado. Estoy, comparto, ayudo. Si querés sacar esos que tenés adentro, hacelo, sino es lo mismo. Antes, te digo que la amistad no se mide en años. Es otra cosa. Así que olvidate de los dos meses que hace que nos conocemos.
-No es tanto por los dos meses, debe ser que hace mucho tiempo que no hago amigos…
Luis le contó desde sus primeros años de militancia hasta su miedo de veinte años en el último atentado.
Miguel Angel le puso su mano de treinta y cinco en el hombro.
Antes de despedirse le recordó lo de Litto y él le dijo que mañana le contestaba.
Por la madrugada entraron unos tipos a su casa. Su madre gritó.
En los pasillos de la comisaría le pareció ver a Miguel Angel uniformado, pero estaba muy golpeado para tenerlo por seguro.
Quilmes, agosto de 1983
__
Notas: Pero tengo mi jaula fue escrito entre 1979 y 1984. La primera edición se terminó de imprimir en el mes de mayo de 1984 en los talleres Lafinur, Rincón 207, Capital Federal.
La segunda edición se terminó de imprimir en el mes de marzo de 2010 en el taller A4, 9 de Julio 423, Villa María, Córdoba
Foto: Myrna Leal
_1
Que no te cansen
estas letras en poemas,
ni esta barba desprolija
de tanto amanecer por escribirlos.
Que no te impregnes
del humo de cada cigarrillo
encendido en ellos.
Que no sientas el dolor
de los golpes que me conducen.
Que leas, sólo eso.
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2
¡Cuántas palabras empecé, terminé
y encadené a otras por ustedes!
¡Cuántos puntos y comas!
Pero cuántas veces más,
como el chico de la calle,
les mendigaré perdón
y cuántas otras,
como el millonario insensible,
despilfarraré gracias para los dos
… mamá y papá
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3
Sentís al país, viejo
y contra eso nada puede,
porque caminás
hacia donde sos otro más.
Y los frenos se frenan.
Creeme que es posible.
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4
Tengo un amigo que es verdadero.
Se llama Alberto, Canaro, Ardanaz…
Y por eso tiene muchos corazones.
Hace fila para conseguir trabajo.
Dice lo que siente, sienten lo que dice
y se va con el diario hacia otra fila.
Mientras camina observa
a la señora que riega el balcón de 1,50 x 2
y cómo el agua salpica a una multitud
que no se queja, pero mira amenazante.
Los pájaros y las palomas lo sobrevuelan
tratando de no enredarse
en el cablerío de las antenas
ni en las líneas (intervenidas).
Al llegar a su casa se desabrocha la camisa,
se mira al espejo, se ve más flaco,
se saca el reloj de Cristina
y la abraza eternamente
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5
La noche,
el horizonte impreciso
y las miradas inexpertas.
Una bandera flamea en llamas,
en silencio;
hasta que el viento se hace sirena
y una bala revienta un pecho joven.
Alguien mató en Malvinas.
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6
Nonito
Profeta de papel
filósofo loco
terco
amoroso Miguel.
Gringo de miel
gaucho conocedor
aun de lo desconocido
vanidoso Miguel.
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7
Como las moscas recorrí el cuarto;
por el aire,
buscando nada en cualquier lugar,
siempre loco y atento.
“Señores, esta noche empieza la soledad”,
dije para quienes
quisiera escuchar.
Hablé de vos y de la vida.
Y nadie, en ese interior ni en el mío,
tan sólo nadie
aplaudió mi decir
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8
Pasé por allí antes,
pero ese día los pájaros se quedaron mudos
y yo parado.
Me sentí perdido.
No había sentido en todo el paisaje.
Recuerdo que vi cómo tantos edificios
encerraban a esa plaza
y que pensé en mi pueblo, libre
en medio del campo.
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9
Veían tus ropas despreocupadas
libres y alejadas
de alguna moda usada.
Querían tomarte del brazo
y en cualquier cama,
bajo las sábanas,
enterrarte un embarazo.
Te sacó de aquí el tren de la mañana.
A tu pueblo sólo te llevaste
la valija y las lágrimas.
En el barrio suelen preguntar
por “la loquita esa”
-¿Cómo se llamaba?
-No sé, “la Loca”, “la Pampeana”.
Te juro que lloro en tus lágrimas
puteo en las mías
y brindo por tu ingenuidad
tan civilizada.
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10
Aquel primer día
en Agencia DyN
Ocho escritorios
ocho olivettis
nueve teléfonos
un jefe
siete competidores
y una necesidad mía
de pasar la prueba
para integrarme al paisaje
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11
Cumple años el amigo
y no hay un mango
más que palabras.
Las mismas de siempre
y alguna otra
que suene a regalo.
Sin moño. Con amor.
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12
¿Qué extraños seres me hablan
rozan el aire
giran en las esquinas
y cruzan
los escalones
por lo que me retraigo
hasta el fondo del departamento
hasta los más hondo?
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13
Deberías creer.
Nuestras manos
aún sudan juntas
y los mejores besos son nuestros.
Alguna música nos suena
y algún pájaro nos vuela todavía.
Lo deberías creer
aunque la realidad no me muestre
y se olviden de mí los días
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14
Jamás escribí
sobre la libertad
¿Qué jaula de letras
podría encerrarla?
Pero, ¿cómo no escribir
sobre la represión
tratando de quitarle espacio
con una jaula de letras?
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15
Subo.
Pago 4,20 y me tomo del pasamanos.
Prohibido hablar con el conductor.
El silencio es salud.
Prohibido fumar y salivar.
Atravieso la ventanilla con la mirada
sin prestar atención. Voy.
Me siento más próximo.
Mucho mejor.
Prohibido asomarse.
Prohibido descender por adelante.
No sé qué ropa tienes puesta.
Bajo. Cruzo la plaza
y no me atrevo a llevarte flores.
Los argentinos somos derechos y humanos.
Prohibido fijar carteles.
Prohibido arrojar basura.
Hoy no me tropecé con el maldito borde
de la vereda de la panadería.
¿Estás? ¡Estás!
Prohibido prohibir.
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16
Tus ideas fueron solas.
Primero un mosaico,
después otro continente.
No entendieron,
te perdieron.
Pero el fuelle resurgió
y te amó para siempre
Astor Piazzolla.
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17
Vuelves en los signos
traes tu estructura firme
a mi endeble poesía.
Y yo, edecán de la soledad,
no encuentro defensa alguna.
Y escribo todas las letras de tu nombre
y el nombre de todas las letras.
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18
Surges tú
como un silencio.
Como uma solidão
mais divina que muitas solidoes
que antes havía visto.
Uma solidão com forma
de mar, de vento,
de animal, de humano...
com forma de Natureza.
Uma solidão com forma
de alegría, de tristeza,
de día, de noite...
com forma de Vida.
Uma solidão com forma
de esperança, de força,
de un tempo muito jovem...
com forma de Verdade.
Uma solidão com forma
de beijo, de caricia,
de desejos, de medos...
com forma de Mulher.
Uma solidão com forma
de tudo isso
que me cerca
e não me deixa viver
com Solidão.
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19
Al miedo se le acaba el tiempo.
Escuchamos el grito uruguayo.
Vimos que América se movía.
Movía los labios sedientos.
Todos bebimos, entonces,
la sangre hecha vino.
Y borrachos de muerte
tuvimos valor para conjugar la libertad
en todos sus tiempos.
Escuchamos el grito uruguayo.
Al miedo se le acaba el miedo.
Mayo de 1983
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20
Todo te apunta
los estantes de mi biblioteca
tantos libros y la música
el vino, la sed
y la sal del mar
los ojos
y alguna ceguera
los pasos
los perseguidores
un dolor
y la estampa de mujer
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21
Ciencias exactas
Alquiler 500
Comedor 420
Luz 80
Gas 65
Devolver Marta 90
Apuntes 90
Colectivo 180
1.425
Sueldo 1.320
1.320
-1.425
¡Mierda! (Perdón)
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22
Los rostros
estampados en los ojo de otros tantos
soltaron lágrimas
y no pudieron permanecer.
Corrieron en las direcciones cardinales
saltaron por la tierra hasta las fronteras
recobraron para ellos el eterno país
y gozaron cada uno de sus derechos.
Locos y ebrios
todos gobernaron
todos amaron
y emigraron los que tenían precio
La sangre invertida
fructificó en los vientres.
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23
Los perseguidores
siempre ellos
me alcanzan, los desconozco
les lucho cada pisada
y suelen pasarme por encima.
Pero las armas
no están para permanecer colgadas.
Empuño
tengo que vivir.
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24
Las palabras desviaron
abandonaron los temas difíciles
y dejar a los dos haciendo el amor
engañados
más cerca del final.
25
Que sobrevivan los activistas
que no maten más militantes
tienen que permanecer
para inyectar los espíritus
para idealizar.
Idealizar
-esa palabra tan necesaria-
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26
Avellaneda
El chico tenía hambre y subía al tren
a buscar el bocado
con un zapato gastado y el otro más embarrado
Nos dejó estampitas sobre las faldas
Pasó otra vez y se fue
Quilmes
La lluvia había inundado las calles
Una persona se arremangaba el pantalón
en una mano una bolsa y en la otra el calzado
Sonó el silbato
Ezpeleta
El tren estaba vacío
El guarda bajó llevando por el brazo a un hombre
un policía lo tomó después por el pelo
El viajero gritó que no podía pagar
Berazategui
La mujer dormía en el banco de la estación
tenía toda su ropa encima aunque hacía calor
y un bulto de cosas sucias a un lado
No sabía del tren ni de nostros
La Plata
Bajamos en el andén cuatro
Algunos se apuraron
y a otros nos atropellaron
Otra formación se aprestaba a unir
aquellas estaciones
Desde la tapa de Clarín nos vigilaba
el presidente militar
__
Las horas extras de Miguel Angel
Los dos miraban el cielo. Tres cuartos de nube, poca luz.
Luis sentado en el umbral. Los brazos sobre las rodillas, los ojos doloridos y la boca intentando dar unas palabras. Pasó un silencio más y habló. Lo mismo que minutos atrás.
-Es un conservador de mierda.
Y luego otra vez.
-¡Es un conservador de mierda!
-Acabala. Es tu padre. Además, no se cómo te decís tan democrático si no te bancás una idea distinta… Distinta a la tuya.
Luis soltó la cabeza, que le cayó entre los brazos.
Miguel Angel caminó unos metros por la vereda y se paró.
-¿Vamos a ver a Litto?
-¿Vos creés que tengo ganas?
-¿Vamos o no?
-No.
-Que te mejores, chau.
-Chau… amigo.
La esquina terminó con su figura. Los ojos de Luis seguían doloridos y ahora brillaban.
Todo el plomo fundía sobre el cielo.
Los gorriones bailaban la danza de la lluvia, que estaba por llegar.
Se apoyó contra la pare para ponerse de pie. Entró pensando en pasado. La luz del cuarto no funcionaba. Se detuvo frente a la mesa de luz, abrió un cajón, lo cerró y se fue hasta el living.
-Ustedes están vivos, sí.
No dejó de mirarlos en sus manos. Sentía los brazos de sus compañeros y quiso acordarse del fotógrafo que los pudo retener.
La madre acababa de abril la puerta. Estaba mojada.
-¿Te acordaste de entrar la jaula?
Luis le dio un beso y caminó hacia el patio.
-Ya me parecía –dijo ella.
Dejó la jaula en la cocina, terminó de secarse con el repasador y tomó el teléfono.
-Mirá, Miguel Angel, necesito hablarte…
Mientras un colectivero lo llevaba, quiso que el viaje no terminara nunca, que el resto de su vida transcurriera allí, en medio de esas chapas y junto a esas figuras sin nombres, que no preguntaban, que no amenazaban.
Cruzó Corrientes y, al entrar en el bar, pensó que hacía mucho frío para estar tan mojado.
Miguel Angel estaba sentado contra un espejo.
-…Para vos soy un tipo raro, ¿no?
-No sé. Para mí ser amigo es más fácil que para vos. Me hacés sentir esto como un laburo. ¡Bah!, me parece. No sé.
-Es que hace dos meses que nos conocemos y tengo cosas muy mías. Cosas que me cuesta sacar y que cuando las saqué fue como cavarme la soledad.
-Quien sea que te haya abandonado por un problema, no te bancaba… Perdoná, no te quería joder.
-Loco, yo en el 77 enterré libros. ¿Sabés lo que significa eso?
-A mi no me importa ser amigo de un tipo con mejor o peor pasado. Estoy, comparto, ayudo. Si querés sacar esos que tenés adentro, hacelo, sino es lo mismo. Antes, te digo que la amistad no se mide en años. Es otra cosa. Así que olvidate de los dos meses que hace que nos conocemos.
-No es tanto por los dos meses, debe ser que hace mucho tiempo que no hago amigos…
Luis le contó desde sus primeros años de militancia hasta su miedo de veinte años en el último atentado.
Miguel Angel le puso su mano de treinta y cinco en el hombro.
Antes de despedirse le recordó lo de Litto y él le dijo que mañana le contestaba.
Por la madrugada entraron unos tipos a su casa. Su madre gritó.
En los pasillos de la comisaría le pareció ver a Miguel Angel uniformado, pero estaba muy golpeado para tenerlo por seguro.
Quilmes, agosto de 1983
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Notas: Pero tengo mi jaula fue escrito entre 1979 y 1984. La primera edición se terminó de imprimir en el mes de mayo de 1984 en los talleres Lafinur, Rincón 207, Capital Federal.
La segunda edición se terminó de imprimir en el mes de marzo de 2010 en el taller A4, 9 de Julio 423, Villa María, Córdoba
Foto: Myrna Leal
Sergio Vaudagnotto nació en Villa Nueva, Córdoba, en febrero de 1961. En 1979 se radicó en Buenos Aires. En 1981 ingresó a la Redacción de la Agencia Noticiosa Saporiti. En 1983 se graduó en la Escuela Superior de Periodismo y fue contratado por la Agencia Noticiosa Diarios y Noticias (DyN). En 1984 publicó su primer libro de poemas y cuento, Pero tengo mi jaula. El mismo año fue elegido integrante de la comisión interna de delegados de los 166 trabajadores de la agencia DyN. Y en 1985 integró la lista pluralista que resultó ganadora en las elecciones a través de las cuales se unificaron la Asociación de Periodistas de Buenos Aires y el Sindicato de Prensa de Buenos Aires. Asumió el cargo de secretario Administrativo de la nueva organización, la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires, con más de 4.000 afiliados. En 1986, llega su segundo libro, Los héroes viajan en colectivo. Esta año publicó la novela Dantón murió en Ansó. Actualmente es director periodístico del Diario del Centro del País, de Villa María, Córdoba.

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