AJEDREZ PARA MEJORAR EL RENDIMIENTO ESCOLAR

Por José Luis Cutello (*)


No es novedad que el ajedrez practicado desde temprana edad favorece las capacidades intelectuales de los niños y ayuda a prevenir enfermedades en la vejez. Educadores y psicopedagogos subrayan que el juego mejora el rendimiento de los alumnos en matemática, lógica y lengua, debido a su método de razonamiento. Con este criterio, el Ministerio de Educación fortaleció en 2010 el Programa de Ajedrez Educativo, que alcanzó a 6 mil escuelas, 180 mil alumnos y 5 mil docentes de todo el país, según informó la cartera.
Héctor Fiori, profesor de ajedrez en las escuelas porteñas Cangallo Schulle y Lenguas Vivas, entre otras, explicó a Clarín que el juego-ciencia “colabora con distintos tipos de habilidades intelectuales, fundamentalmente en la capacidad de concentración, la memoria, el razonamiento lógico-matemático y la resolución de problemas bajo presión”. Por eso consideró “muy importante” que los gobiernos impulsen el deporte entre los más pequeños “para promover el uso de la mente como herramienta de diversión”, aunque sea como una terapia a futuro: “La neurología afirma que el ajedrez colabora con la prevención del Alzheimer”, confirmó Fiori.
Por su parte, el periodista y jugador de ajedrez Rodolfo Bernárdez indicó a este diario que “en las escuelas en que se implementó la enseñanza del ajedrez, se notaron progresos de los alumnos en el aprendizaje y no sólo en materias como matemática”, vinculada a las características del juego. Al respecto, sostuvo que “las mejoras se extendieron a otras asignaturas que se apoyan en el uso del lenguaje o en el estudio de hechos históricos”. Esto se debe a que el ajedrez tiene la virtud de aumentar la concentración, un dato que ratificó Fiori: “Al ser una ciencia tan completa, colabora en muchas materias escolares, ya sea desde el análisis (matemáticas) o desde la comprensión y memorización (humanísticas)”.
Para fomentar el juego entre los más chicos, el coordinador del Programa de Ajedrez Educativo del Ministerio, Jorge Berguier, organizó el mes pasado el torneo Bicentenario de Ajedrez Escolar en Santiago del Estero, donde participaron 54 establecimientos del país. Además, la cartera que conduce Alberto Sileoni organizará en 2011 el Mundial Escolar por equipos para nivel primario, tras un acuerdo con la federación internacional (FIDE).
Pese a los progresos, el ajedrez no logró aún masividad en la escuela argentina, en comparación con la potencia educativa regional, Cuba, donde el juego es una materia más desde la escuela inicial. Fiori contó que “cada provincia tiene diversos programas, en algunas es materia obligatoria y en otras no” y destacó que “la provincia de San Luis y la Ciudad de Buenos Aires marcan el rumbo, con una organización excelente, con clases dentro del horario escolar, talleres a contraturnos, y torneos los fines de semana”.
Bernárdez señaló que durante la formación inicial “el chico que practica ajedrez se acostumbra a pensar en orden, previendo en cada caso la respuesta del rival y aprendiendo a respetar el tiempo del otro”. Otro de sus valores es que, frente a los trebejos, no existen diferencias de edad, ni sociales, ni de género: “El ajedrez en eso es absolutamente nivelador. Todo está en el tablero, y en él juega el hombre, el chico, la mujer, el empresario, el obrero, el burócrata o el escritor”, ejemplificó.
El punto débil del juego podría ser su fuerte competitividad. En tal sentido, Fiori destacó que el ajedrez escolar “no tiene por objetivo la competencia y desde las primeras clases queda clara esa pauta. Se trabaja sobre el juego. El resultado casi siempre es anécdota”. En cambio, Bernárdez confesó que “la frustración de perder no es sólo propia de los niños, sino inherente a la condición humana. Trabajo para psicólogos”. Los mismos que subrayan que el ajedrez les brinda a los niños un sentido de autoestima porque no sólo se aprende a ganar, sino también a perder.
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(*)Esta nota fue publicada el 26 de diciembre de 2010 por el diario Clarín.
Foto: web

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